Ya desde su primera aparición en el balcón de la basílica de San Pedro el Papa Leon XIV ha dejado signos de su lealtad a la herencia de sus predecesores, transmitiendo un mensaje de paz, de fidelidad a la verdad transmitida por Cristo Resucitado, de reconocimiento que la humanidad necesita del «Buen Pastor que ha dado la vida por el rebaño de Dios» para vivir el amor.

Un Papa de 69 años vaticina un pontificado que no será corto, que le permite guiar la barca de Pedro con seguridad a través de las aguas turbulentas de la sociedad actual, secularizada y globalizada. Eligió su nombre recordando a León XIII que «afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial y hoy la Iglesia ofrece a todos, su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial», que justamente «comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo». Con ello renueva el mensaje de una Iglesia capaz de ofrecer luces a la realidad del ser humano, una Iglesia misionera, que acoge a todos los «que tienen necesidad de nuestra caridad, nuestra presencia, el diálogo, el amor».

Cristo es el centro de todo

Ante este desafío propone que los miembros de la Iglesia respondamos «sin miedo, unidos mano a mano con Dios y entre nosotros, sigamos adelante. Somos discípulos de Cristo. Cristo nos precede». Desde esa unidad, que respeta las diferencias, pero nos une en el único Amor, podemos ser luz en el mundo: «El mundo necesita de su luz. La humanidad lo necesita a Él como el puente para ser alcanzada por Dios y por su amor».

En su primera homilía a los cardenales destaca que «Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, es decir, el único Salvador y el que nos revela el rostro del Padre». Con una mirada misionera explica las dos actitudes que pueden existir ante Cristo: la del mundo que ve a Jesús como un personaje curioso, que si se vuelve incómodo habrá que eliminar; y la de la gente común que lo ve como un profeta, que abandonan en los momentos de la Pasión.  «Llama la atención la actualidad de estas dos actitudes. Ambas encarnan ideas que podemos encontrar fácilmente —tal vez expresadas con un lenguaje distinto, pero idénticas en la sustancia— en la boca de muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo», señala el Papa. Y en continuidad con anteriores ocasiones en que ha defendido la actualidad de la fe cristiana, explica que «hoy también son muchos los contextos en los que la fe cristiana se retiene un absurdo, algo para personas débiles y poco inteligentes, contextos en los que se prefieren otras seguridades distintas a la que ella propone, como la tecnología, el dinero, el éxito, el poder o el placer». Un discurso que retoma la presencia de las concupiscencias en la realidad humana pecadora.

Para el Papa resulta esencial repetir: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Cristo es el centro de nuestras vidas, y es fundamental manifestarlo «antes que nada en nuestra relación personal con Él, en el compromiso con un camino de conversión cotidiano. Pero también, como Iglesia, viviendo juntos nuestra pertenencia al Señor y llevando a todos la Buena Noticia». Siempre enfatizando la verdad revelada por Cristo, ha recordado también que los principios del Evangelio «animan e inspiran, desde siempre, la vida y la obra de la Familia de Dios; de los valores a través de los cuales el rostro misericordioso del Padre se ha revelado y continúa a revelarse en el Hijo hecho hombre».

Para el Papa León XIV, la Iglesia que custodia las enseñanzas de Cristo, es «la ciudad puesta sobre el monte (cf. Ap 21,10), arca de salvación que navega a través de las mareas de la historia, faro que ilumina las noches del mundo».

La paz en el corazón de León XIV

La paz está muy presente en el corazón del Papa León XIV. Fue muy alentador iniciar su pontificado con las palabras de Cristo que se aparece a los discípulos desconcertados ante la sensación de fracaso de la cruz: «La paz esté con todos vosotros». Luego de este mensaje de paz, es Cristo que renueva a los discípulos en la fe y los envía al mundo con un mensaje de salvación.  Es también una poderosa invitación ante un mundo en guerra, ofreciendo «la paz de Cristo Resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante”, una paz cristiana que “proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente». Fiel al Evangelio, acentúa que verdadera paz reside en el Amor a Cristo, único garante de una paz duradera.

El mismo mensaje les ha dado a los periodistas reunidos en el Vaticano recodando el Sermón de la Montaña: «Bienaventurados los pacificadores. Esta es una bienaventuranza que nos interpela a todos, pero que es particularmente relevante para vosotros». Con esta invitación a creer en Cristo y vivir sus enseñanzas, el Papa recuerda que Cristo los llama también «a esforzarse por un tipo de comunicación diferente, que no busque el consenso a toda costa, no utilice palabras agresivas, no siga la cultura de la competencia y nunca separe la búsqueda de verdad del amor con el que debemos buscarla humildemente». Siempre invocando a la reconciliación, insiste que «la paz comienza con cada uno de nosotros: en la forma en que miramos a los demás, escuchamos a los demás y hablamos de los demás», invitando a los periodistas vivir una comunicación más humana, exhortándolos a «decir “no” a la guerra de palabras e imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra».

María y los santos en su mensaje

La impronta mariana del Santo Padre también es conmovedora. Ya desde el balcón de San Pedro nos unimos en el rezo del Ave María. Sus primeras visitas a santuarios marianos, y presidiendo el Regina Caeli ante los peregrinos, confirman esta devoción con la que invita al mundo a ponerse en manos de María. A ella también encomienda la paz en el mundo: «Pero ¡cuántos otros conflictos hay en el mundo! Encomiendo a la Reina de la paz este sentido llamamiento para que sea Ella quien se lo presente al Señor Jesús para obtener el milagro de la paz».

Hizo suyas las palabras de Pablo VI, expresadas al inicio de su ministerio petrino: «Que sobre el mundo entero pase una gran llama de fe y de amor que ilumine a todos los hombres de buena voluntad, allanando los caminos de la colaboración recíproca y que atraiga sobre la humanidad, la abundancia de la benevolencia divina, la fuerza misma de Dios, sin cuya ayuda nada vale ni nada es santo».

Al rezar el Regina Caeli en la Jornada de Oración por las Vocaciones el Papa ha utilizado las mismas palabras de San Juan Pablo II, invocando a las jóvenes: «No tengan miedo, acepten la invitación de la Iglesia y de Cristo Señor».

El Papa como fiel administrador

«El Papa, desde san Pedro hasta mí, su indigno sucesor, es un humilde siervo de Dios y de los hermanos, y nada más que esto» ha recordado a los cardenales, añadiendo que «a nosotros nos toca ser dóciles oyentes de su voz y ministros fieles de sus designios de salvación».

Respecto a su rol, el Papa recuerda el concepto principal de ser custodio de la fe, donde «Dios me confía este tesoro a mí, para que, con su ayuda, sea su fiel administrador (cf. 1Co 4,2) en favor de todo el Cuerpo místico de la Iglesia». En esa perspectiva se adhiere a la renovación del camino conciliar propuesta por el Concilio Vaticano II.

Haciendo memoria de los escritos de San Ignacio de Antioquía, el Papa manifiesta que el ministerio de autoridad es un servicio, en el cual hay que «desaparecer para que permanezca Cristo, hacerse pequeño para que Él sea conocido y glorificado (cf. Jn 3,30), gastándose hasta el final para que a nadie falte la oportunidad de conocerlo y amarlo». Es sin duda un mensaje alentador que recuerda que el centro es el Señor, y el Papa solo su administrador, el Vicario de Cristo en la tierra.

Su pensamiento en el tiempo

Ha sido Prior General de la Orden Agustina, Obispo y Prefecto. Es doctor en derecho canónico y matemático, una combinación útil para la administración de la Iglesia en el momento actual.

No respalda el sacerdocio femenino, ni cree en la clericalización de las mujeres. Ha sido muy crítico a la ideología de género que promueve el lobby LGBT, y piensa, con el Catecismo, que se debe tratar con amabilidad a las personas con inclinaciones homosexuales. Se opone a la adopción de hijos por parejas del mismo sexo. Considera la eutanasia y el aborto como crímenes, y no apoya la pena de muerte.

Ha sido muy critico al comunismo, y al relativismo moral que promueve el progresismo.  Considera que los ambientes cristianos están influenciados por corrientes ideológicas, que muchas veces son promovidas por los medios de comunicación, configurando una cultura contraria a la nueva evangelización. El 2012, durante el Sínodo de los obispos para la Nueva Evangelización dijo:«La simpatía por las opciones de vida anticristianas que los medios alientan está incrustada en la opinión pública de forma tan brillante e ingeniosa, que cuando la gente escucha el mensaje cristiano, aparece inevitablemente como ideológico y emocionalmente cruel, por contraste con el supuesto humanitarismo de la perspectiva anticristiana».

También ha planteado la centralidad de la liturgia, no convirtiéndola en un espectáculo:«la Iglesia debería resistir la tentación de creer que puede competir con los modernos medios de comunicación de masas convirtiendo la sagrada liturgia en un espectáculo», porque en el mundo actual, profundamente mediatizado, «nuestra misión es introducir a la gente en la naturaleza del misterio como un antídoto al espectáculo».

León XIV, que apenas ha comenzado su ministerio, en una semana está dando mucho que hablar. Que Dios bendiga su servicio como Vicario de Cristo.

One response to “Con el Papa León XIV llega una nueva era”

  1. Avatar de Tino
    Tino

    Excelente reseña de los primeros pasos del Papa León XIV. Se nota que es un tiempo nuevo para la Iglesia que tanto necesita de paz, reconciliación y orden. Que Dios lo bendiga mucho y que pueda rodearse de gente buena que lo ayude en la administración de la Iglesia y nos pueda confirmar en la fe. A cada católico nos queda rezar mucho por él y vivir nuestra fe con el testimonio vivo cada día.

    Me gusta

Deja un comentario

Erwin Scheuch

Este es un espacio para compartir y analizar noticias de actualidad sobre la Iglesia Católica. Tengo un doctorado en comunicación institucional por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma, donde he vivido los últimos diez años observando y analizando el quehacer del Vaticano.